Así comenzó todo

Soy una chica de 18 años, hice este blog porque quiero ayudar –de alguna manera- a quienes comienzan a vivir esta nueva vida y a padres {también esta la razón de mi diario pero me hace ver estupida asi no la cuenten}, está claro que no todos reaccionamos igual pero podrán hacerse una idea de lo que pensara su hija/o.

Mi nombre es Yanira Mardones Ruiz y padezco Mucopolisacaridosis o Morquio 4 tipo A, es una de las 25 enfermedades más raras del mundo… dolorosa? No lo creo, pienso que podría ser mucho peor como no pensar ni poder moverme al menos tengo un 80% de movilidad en el cuerpo y me considero afortunada de ello.

Todo comenzó cuando tenía 4 años, acababa de ingresar al kínder y crea que era una niña grande e iba a hacer grandes amigas hasta que fuéramos arrugaditas como pasas al igual que mi gueli, no ocurrió nada de eso. A mitad de año solo tenía una amiga Jennifer, odiaba levantarme temprano y quería quedarme con mi gueli y mi tia -quienes eran las que me cuidaban pues mis padres trabajaban y mi hermana mayor estaba en su último año en la media- recuerdo que en unos de los controles rutinarios dijeron que media lo mismo que la vez anterior así que me mandaron a endocrino.

Yo no tenía idea que así comenzaría mi “travesía” ni cuanto cambiaria mi vida, aun no se si fue para mejor o para peor no niego que muchas veces me he preguntado qué sería de mi si fuera normal como mi hermana mayor o mis muchisimos primos, tal vez estaría pensando trivialidades y sufriendo y quejándome patéticamente sobre el chico que me gusta, novio o mi corazón roto… repito patético; supongo que por ello me llevo mejor con las personas adultas y con adultas me refiero a cuarenta o cincuenta años tal vez me salte esa etapa pues mi mente tiene cosas más serias que pensar no lo sé; lo único de lo que estoy segura es que a pesar de todo lo malo que conlleva esta enfermedad me ha ayudado a darme cuenta de lo maravillosa e intrigante que es la vida, lo genial que es tener una conversación profunda con mi madre y agradecer los disimulados gestos de cariño de mi padre, la preocupación casi maternal de mi hermana y los juegos con mi sobrina.

Disfruto mucho de los pequeños momentos de la vida pues son esos los que quedan guardados en mi memoria, mi familia única con bromas y gritos por doquier, la unidad con mi hermana y los consejos hacia mi sobrina.

Mi doctora de endocrino se apellidaba Cuello, recuerdo que la primera vez le pregunte si su segundo apellido era Rodilla y ella solo se rio, solía darme estrellitas por buen comportamiento pues a veces me largaba a llorar o me escapaba aun cuando tenía ya cinco años. Ella me derivo a muchos otros médicos la mitad ni recuerdo sus apellidos y ni hablar de sus caras.



Uno de ellos llamo a un colega y le comento mi caso terminando con un “creo que la niña padece de MPS pero probablemente su mama no la traiga mas” aun lo recuerdo con el teléfono junto a su oreja pero su cara ya es difusa. Eso fue exactamente lo que ocurrió, la consulta era cara y llegar alla en micros con traslados y todo salía muy caro y agotador así que no fuimos más.