Apariencia física
¡Hola! ¿Cómo estás? Espero que bien. La apariencia
física, no es un tema que me guste hablar pero hay que hacerlo, así que aquí
vamos.
Bueno hay que considerar que el síndrome de Morquio afecta
tus rasgos faciales, sin hablar de nuestro esqueleto singular. Y no es la única
enfermedad que afecta el aspecto de la persona que lo padece.
Es algo útil cuando vas al hospital y vez una cara que se
parece a la tuya. Ahora es agradable y siempre me acerco a saludar,
generalmente son niños pequeños así que hablo más con la madre ¡es increíble
como las historias se repiten! Triste e increíble, es el mismo patrón una y
otra vez.
Pero cuando era pequeña (de edad, yo sigo teniendo la
misma estatura) odiaba encontrarme con personas así, me parecían raras, feas y
por lo tanto malas; en lo personal culpo a las películas, los cuentos
infantiles, los estereotipos que salen en todas partes; donde la mujer con la
verruga era una bruja malvada, donde el tipo con cejas pobladas era el ladrón,
el hombre calvo con lentes e inteligente es una mente criminal, la mujer con
los labios gruesos… adivinaron, es la mala de la película.
Desde pequeños nos mandan estos mensajes a través de los
dibujos animados, es más, nuestro cerebro está programado para ello.
Lo bello y estéticamente aceptado es bueno, pero lo
extraño y desconocido es algo malo.
Y a la hora de crecer nos vemos envueltos entre esas dos
cosas: lo aceptable y lo que genera rechazo o curiosidad entre las personas.
Todo el mundo pasa por ello en la adolescencia y el resto
de su vida, pero para una persona con discapacidad es el doble o el triple de
difícil.
No voy a mentir no hay una norma o pasos para sobrevivir
a ello, vas por la calle y la gente se volteara a verte (camines o andes en
silla), los niños pequeños te apuntaran con el dedo, las personas te miraran
fijamente como si fueras parte de alguna exhibición, y puedo seguir dando
ejemplos de cosas que he vivido. El transporte será difícil; extenuante y
molesto, por mucho que tengas el carnet de discapacidad y haya leyes con
asientos exclusivos para discapacitados en buses y otros tipos de transporte,
no faltara quien te cierre la puerta en tu cara (literalmente, me ha pasado),
te cobre, pase de largo o te humille.
Yo tiendo a ser un mero espectador de las injusticias, es
algo a lo que me acostumbre, lamentable pero cierto. Quienes pelean esas
batallas son mi familia, todo depende de con quien ande (mi mamá, mi papá o mi
hermana).
Lo peor de ello no es la discriminación, lo peor es
cuando crees que es tu culpa, que hay algo mal contigo misma.
Y es ahí donde entra el físico, es a lo primero que le
hechas la culpa después de maldecir a la enfermedad.
Es ahí donde entran los psicólogos, al principio te
enredan más de lo que ya estas. Llorar en la consulta es considerado normal y
no te empiezas a sentir mejor.
Yo tome uno o dos concejos del mío y lo demás lo he ido
descubriendo por mí misma, hay que recalcar que ellos hablan en general aun
cuando te hablen en singular. Ellos no saben lo que es estar en “nuestros
zapatos” así que solo como se dice “hay que hacerles caso hasta por ahí”. En
algunas cosas aciertan y en otras…
Leer esto no evitara que te sientas así, pero te ayudara
a saber que no eres la única con esas inseguridades ni en sentirte de esa forma,
todos en algún minuto pasamos por ello. La técnica está en no darle mayor
importancia de la que tiene.
Es un hecho que no puedes cambiar tu aspecto físico, pero
si puedes empezar con apreciarte tal cual eres y encontrar algo que te gusta de
tu aspecto, vas a ir por buen camino.
A mí me gusta mi cabello, es grueso y lleno de freez,
pero es mío y tiene su propia personalidad, también me gustan mis labios, son carnosos y tengo la
manía de morderlos todo el tiempo.
Busca algo que te guste de ti misma
Quiérete tal cual eres
Y que no te importe lo que piense el resto de ti
Rodéate de personas que te aprecien por quien eres y no
por cómo te vez
Y cuéntame que tal te ha ido en tu vida.